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HABLA JULIO ANGUITA


InSurGente.-
"Es neoliberalismo puro y duro, lo que pasa es que hay ciertas gotitas de cuestión progre, que está muy bien. Pero a mí lo que me mide un hombre de derechas o de izquierdas es la contradicción capital-trabajo, el problema de los trabajadores. Lo demás son, para mí, cuestiones accesorias". El ex coordinador general de IU Julio Anguita ha remitido al Comité Federal del Partido Comunista de España (PCE) su propuesta de refundación de la coalición de izquierdas, motivada por la 'falta de una línea clara ante la gente' y la existencia de un 'programa muerto'.

El Confidencial/ inSurGente.-

“Acomplejada”, así califica Julio Anguita a la coalición de la que ha sido coordinador general durante largos años. Acomplejada por haber seguido “manu militari” la política de “todos contra la derecha” lo que ha encubierto, dice, muchas votaciones que no tenían “nada de saludable”. Acaba de remitir al Comité Federal del Partido Comunista su propuesta para refundar el partido de cero y, después, solo después, buscar responsables que lo dirijan. A su juicio, es la única esperanza de salir del atolladero en el que se encuentra Izquierda Unida, que el pasado 9 de marzo obtuvo los peores resultados de su historia.
¿En qué situación está ahora mismo Izquierda Unida?
Es un proyecto que está muerto y que hay una leve esperanza de recuperación basada en la refundación y esto requiere de tiempo. Si nosotros, ante la situación que se avecina (de parados, jubilados, mileuristas, de la situación de la vivienda...), no reaccionamos, estaremos haciendo traición a nuestra historia.
En su propuesta habla de “remotas esperanzas de recuperación”. ¿Tan cruda es la realidad de IU?
La única solución es que toda la gente se dedique a refundar Izquierda Unida en torno a unos ejes: independencia política, movimiento político y social, proyecto político de la República, limpieza orgánica... Todo está explicado en el documento que he remitido a la dirección del Partido Comunista.
¿Qué errores han sido los causantes de la debacle electoral?
La ausencia de identidad y la falta de coherencia en la aprobación de un discurso y en las prácticas. Por lo demás, son problemas que vienen de lejos, que hunden también sus raíces en mi época como coordinador general. No se crea usted que esto es todo imputable a la época de Gaspar Llamazares. Él y la dirección tienen su responsabilidad y yo la mía. En IU nunca ha habido claridad en torno a la política de alianzas. Mientras unos manteníamos que estábamos abiertos a todo el mundo con un programa en lo alto, había otro sector que mantenía la prioridad de llegar a acuerdos con el PSOE. Ésa es la línea de división más importante que ha habido.
¿Es un problema solo de ideas o también de caras y de liderazgo?
Es un problema de ideas, de cuál es la política de alianzas. Es un problema de una entidad política si se asume desde la soberanía de una fuerza política que solo debe responder ante sus militantes y sus votantes, no antes los de otro partido. Y una falta de identidad, en el sentido de plantarse ante las adversidades con un discurso claro vaya o no vaya contracorriente.
¿Ha habido un excesivo seguidismo por parte de Llamazares de la política del Gobierno de Rodríguez Zapatero?
En muchas votaciones, el grupo parlamentario ha votado en sentido distinto a lo acordado en Izquierda Unida y en muchas ocasiones se ha votado para apoyar al PSOE porque qué iba a decir la derecha. Esa especie de bandera de todos contra la derecha ha encubierto operaciones que no tenían nada de saludables. Yo estoy en contra de la derecha por la política que hace. Pero, por ejemplo, en la política fiscal son iguales el PP y el PSOE.
¿Se trata, entonces, de un partido acomplejado?
En este sentido, sí. ¿Ve algún líder dentro del partido que pueda sustituir a Gaspar Llamazares? A mí, la palabra liderazgo nunca me ha gustado: prefiero la palabra dirigente. Verá usted, en estos momentos hay que crear primero una entidad colectiva. Creemos primero un proyecto y los líderes en el lugar número diez. Aunque lo que diga vaya contracorriente, me da igual. Primero, un proyecto con la entidad suficiente y con la gente cohesionada en torno a él. Con sentido de la responsabilidad y de la ética de defender el proyecto político. Y a partir de ahí, verá usted cómo salen dirigentes.
¿El problema radica también en las continuas disputas de la coalición con la primacía del PC?
Quienes critican eso, hablan desde la más supina ignorancia. Los militantes comunistas estamos a título personal. Ha habido otros partidos políticos que, por cierto, han sido bien recompensados y cuyos dirigentes han tenido puestos de responsabilidad. La imputación de que el Partido Comunista hace o deshace viene, paradójicamente hecha, por militantes del PC que han cogido el camino de la causa común. Por tanto, es una afirmación que no se sostiene ni con datos, ni con la limpia ejecutoria de los que la dicen. ¿Por qué mantiene usted, entonces, que IU es “un partido de taifatos”? Es que hay taifatos. En estos momentos, Izquierda Unida no es una organización estatal, sino que los barones de cada comunidad autónoma hacen aquí una alianza y otra allá. Eso trae sapos, como ocurre también en el PP y en el PSOE.
¿Hasta qué punto es responsable del problema la ley electoral?
La ley electoral es infame. Es execrable ahora y antes. No responde al principio de un hombre, una mujer, un voto. En cuanto al bipartidismo, no me parece que nos quejemos de manera ingenua. Es cuestión de pedir perdón o de llorar por una realidad que existe y que, en cierta medida, no hemos sabido afrontar. Es llorar a la luna.
¿Qué nota le daría a la política de izquierdas de Rodríguez Zapatero?
Es neoliberalismo puro y duro, lo que pasa es que hay ciertas gotitas de cuestión progre, que está muy bien. Pero a mí lo que me mide un hombre de derechas o de izquierdas es la contradicción capital-trabajo, el problema de los trabajadores. Lo demás son, para mí, cuestiones accesorias.

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